Bartolina Sisa: Guerrillera Andina y Ancestral

En las historias de los pueblos hay personas que con sus acciones han plasmado de fuerza y heroísmo los momentos de conflicto. Seres que siguen vivos en la memoria y el presente de los pueblos. Es el caso de Bartolina Sisa, guerrera aymara que luchó contra la opresión occidental, cuya vida es hoy testimonio de la fortaleza de las culturas ancestrales.

Una forma de recordarla es a través del Día Internacional de la Mujer Indígena que conmemora su muerte ocurrida un 5 de septiembre hace 223 años.

Una mujer, un nombre, un momento en el tiempo de las guerras. Es Bartolina Sisa recordada y admirada por todos los pueblos originarios de América por el ejemplo de fortaleza y valentía, que se manifiesta en su presencia en la lucha de los pueblos andinos contra los abusos de los españoles. Una de las formas de homenajearla es a través del Día Internacional de la Mujer Indígena, establecido en el año 1983 durante el II Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tiwuanacu, Bolivia. La fecha escogida fue el 5 de septiembre, el mismo día en que siglos atrás, fue asesinada Bartolina Sisa, pues en su muerte se resume su vida y la vida de miles de mujeres indígenas: luchar por la existencia y la libertad de los pueblos ancestrales. Bartolina Sisa pudo ver desde muy joven los atropellos que se cometían con las poblaciones indígenas. Esto porque recorría junto a sus padres, José Sisa y Josefa Vargas, diferentes comunidades, ayllus y pueblos por el comercio de la hoja de coca.

Ella se dedicaba a tejer, arte ancestral que había aprendido de su madre, por lo que vendía sus trabajos en los distintos lugares a los que llegaban. Sobre su nacimiento existe dos versiones: el 24 de agosto de 1753 en la comunidad de Sullkawi; y el 12 de agosto de 1750 en la comunidad de Qara Qhatu (en la ahora provincia de Loayza del departamento de La Paz en Bolivia). Pero más allá de fechas y calendarios, lo que ha quedado grabado en los pueblos originarios, hasta hoy, es su convicción de acabar con los maltratos y ultrajes cometidos por los españoles contra sus hermanos indígenas.

Un hecho fundamental fue su encuentro con Tupak Katari, joven aymara que sería su esposo, y con el que compartía la misma convicción ante la contingencia que vivían. Tenían la necesidad de encontrar un camino para liberarlos y restaurar las naciones originarias del pueblo aymara y quechua. Ambos se encontraron con Tupak Amaru y su esposa Micaela Bastidas, dos guerreros incansables en busca del mismo propósito de libertad para sus pueblos y que lideraban el grupo de los quechuas y afrodescendientes .

A partir de ese momento deciden elaborar una estrategia de acción al que se suman miles de indígenas. De esta manera, estalla la insurgencia aymara-quechua en febrero de 1781. En esos instantes Tupak Katari es proclamado Virrey del Inca y Bartolina Sisa es elegida Virreina. Ella ha ingresado al ejército aymara de liberación, guiado por su esposo. Con esto se inician una serie de acciones tendientes a liberar a miles de indígenas, los cuales en algunas zonas se levantan en contra de los españoles. Un hito durante esta guerra fue el cerco realizado a la ciudad de La Paz que comenzó el 13 de marzo de 1781 y se extendió por 109 días, y en el que participaron 40 mil aymaras y quechuas. En esas instancia Bartolina asume un rol muy activo, dirigiendo batallas junto a su esposo y quedando sola a cargo del ejército aymara el 22 de marzo de ese mismo año. El intento por capturar a Bartolina fue inútil y el triunfo fue para el ejército andino. No fueron las armas, ni las batallas lo que hicieron caer a Bartolina Sisa y Tupak Katari, sino la traición.

El 2 de julio de 1781, mientras ella se dirigía al campamento de El Alto de Pampajasi, sus acompañantes la apresan y la entregan a Sebastián Segurola como prisionera de guerra. Es llevada a La Paz donde es recibida con pedradas. Bartolina es torturada, pero se la mantiene con vida para capturar a Tupak Katari. Él también será traicionado y el 14 de noviembre de ese año es asesinado. El 5 de septiembre de 1782 Bartolina es sentenciada a muerte, junto a Gregoria Apaza. Son torturadas, vejadas y paseadas desnudas, atadas a la cola de un caballo y con una corona de espinas, por las calles de La Paz. A Bartolina le cortan los pechos y le arrancan la lengua. Luego es ahorcada y descuartizada.

Su cabeza y extremidades son llevadas a los distintos lugares en los que ella luchó para amedrentar a las comunidades andinas. Su cabeza fue dejada en Jayujayu-Marka (actual provincia de Aroma del departamento de La Paz) y sus extremidades llevadas a la comunidad de Tinta-Marka (hoy territorio peruano). Estos hechos, plasmados en la vida de una mujer, resumen la historia vivida por los pueblos americanos con el arribo de los españoles. Al mismo tiempo, la actitud y entrega de Bartolina contienen la actitud y el ejemplo de miles de personas pertenecientes a los pueblos ancestrales.

Es por ello, que los reconocimientos a su vida no se han detenido. En el mes de julio de 2005 el Congreso Nacional de Bolivia declaró a Bartolina Sisa y Tupak Katari, heroína y héroe nacional, en reconocimiento por su incansable lucha durante el siglo XVIII. Este proyecto fue impulsado por el senador aymara Esteban Silvestre, del Movimiento al Socialismo (MAS).

De esta manera, la figura de Bartolina Sisa, llamada también Mama T´alla (nombre dado a las mujeres con autoridad, luchadoras y guerreras), se yergue en el presente de los pueblos originarios como un referente, una palabra, una expresión de lucha por su cultura. En su nombre, se contienen los normes de todas las mujeres y hombres indígenas que llevan, como ella, una misión por sus pueblos: que el silencio no caiga sobre las culturas ancestrales americanas.